Rey de las Tormentas, Devorador de Hombres

Mientras me libro de mi último ataque de “fiebre demoníaca” (y, de paso, también de la fiebre normal, que me ha atacado estos días), aprovecho para poner unos vídeos de mi última partida a Demon’s Souls. El primero es del Rey de la Tormenta, posiblemente un nombre demasiado bonito y altisonante para lo que resulta ser una especie de polilla gigantesca y asquerosa. Jugar a este nivel en el modo Nuevo Juego+ resulta bastante satisfactorio, no por poder matar al “Rey” en sí, que, empleando la espada “Soberano de las Tormentas” que el juego amablemente nos regala en este nivel, tampoco es muy difícil en la primera pasada, sino para darse el gustazo de acabar con toda su prole. En una primera partida, y con un equipo poco adecuado, esos bichos voladores que te acribillan a aguijonazos mientras te arrastras por unos acantilados estrechísimos, volando siempre un poco más allá de tu alcance, son un auténtico martirio. Pero con un poquito de espacio y un buen arco la cosa cambia.

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Asesino de Demonios

Contaba el otro día que vuelvo a estar enganchado a Demon’s Souls, y cuando uno de estos juegos me agarra, puede tardar bastante en soltarme, así que hasta que eso ocurra, pongo unos cuantos vídeos de uno de los aspectos más memorables del juego: los jefes de final de nivel.

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(No) Estás Solo

Hace poco comentaba que, debido a la proliferación de guías, vídeos o foros, juegos que antaño tenían una dificultad que rayaba en lo imposible como Rings of Power, de repente se convierten en títulos que uno puede completar cómodamente en un par de semanas. Muy pocos desarrolladores han sabido cómo lidiar con esta arma de destrucción masiva del balance de dificultad de los juegos, salvo pidiendo educadamente a sus jugadores que no consulten estas ayudas externas. From Software, con sus juegos de la saga Demons/Dark Souls, han sido de los pocos que lo han conseguido.

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El que da las tortas y el que las recibe

Of Orcs and Men es un videojuego ambicioso lanzado por un estudio modesto, un representante de un segmento en extinción en una industria cada vez más polarizada entre los grandes desarrolladores que lanzan grandes producciones en formato físico, y todos los demás, que se refugian en los pequeños juegos descargables. Los costes de desarrollo cada vez más altos lastran mucho, y la falta de fondos para hacer una buena promoción del juego lastra aún más. Y es que, al parecer, ni siquiera los revisores de algunas webs especializadas sabían que este videojuego existía, y que el juego “Styx” lanzado recientemente es en cierta forma su continuación.

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