Creemos una historia

La gran diferencia entre los videojuegos y otras formas de entretenimiento audiovisual es la interactividad: cuando vemos una película, somos receptores pasivos de la obra, cuando jugamos a un videojuego contribuimos a crear la obra con nuestras acciones. La interactividad lleva a una mayor inmersión e identificación con lo que está pasando en el videojuego, es la diferencia entre que te cuenten una historia o ser tú el que protagoniza y crea la historia. Por eso, desde siempre los videojuegos han sido un objetivo favorito de individuos o asociaciones que ven en ellos un peligro mortal para nuestra “salud moral”. Esta gente ha conseguido y consigue su cuota de atención porque todos percibimos que de alguna manera existe una gran diferencia entre ver algo en una película y hacerlo en un videojuego, aunque sea sólo pulsando botones de un mando, aunque la película muestre imágenes hiperrealistas de violencia y el videojuego no pase de mostrar monigotes de colores.

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La belleza oculta

Dodonpachi: Resurrection y Deathsmiles son dos auténticas rarezas, dos juegos arcade que en estos tiempos de descargables y tiendas online han disfrutado de un lanzamiento físico. Lo han hecho de la mano de Rising Star, con quien tenemos numerosas deudas de gratitud por atreverse a traer a Occidente juegos así, destinados a segmentos minoritarios del mercado de los videojuegos.

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Don’t worry about quality. I’ve got quantity!

Así habla Rodin mientras lanza una pistola tras otra. Son sólo dos frases, pero encierran la filosofía según la que funcionan muchísimas cosas: las fábricas chinas, los restaurantes baratos, el catálogo de PS2. Haga la prueba: es sorprendente la cantidad de situaciones de nuestra vida cotidiana que se pueden reducir a estas dos frases.

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Nuestros Miedos

Nuestros miedos más auténticos se generan durante nuestra infancia. Muchos de nosotros posiblemente tengamos algún miedo íntimo que podría rastrearse a algún acontecimiento traumático de nuestros primeros años. Pero el resto de nuestros miedos son sorprendentemente comunes. Todos los niños pequeños tienen miedo prácticamente a las mismas cosas.

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La luz al final del túnel

Siguiendo la línea de mi último post, hoy traigo otro vídeo un tanto morboso, en este caso del pequeño juego Death, que se distribuye a través del portal de juegos indie de Xbox 360.

En la superficie no tiene nada especial. Es un juego de ritmo, en el que hay que pulsar los botones que van apareciendo en la pantalla con la cadencia adecuada. Comienzas viendo unas luces en el techo, algo que podrían ser los focos de un quirófano, pero paulatinamente vas perdiendo la consciencia y te encuentras en un túnel con una luz al fondo. Las indicaciones de los botones que tienes que marcar también se van haciendo menos claras. En cambio, el latido de tu corazón, que marca el ritmo con que tienes que pulsar los botones, se vuelve más fuerte.

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Es bueno ser malo

Me desperté en una celda oscura y húmeda. Sólo me acompañaba la grabación de la voz de una mujer que, según todos los indicios, bien podría ser mi carcelera. Tras abandonar mi celda y atravesar algunos corredores medio derruidos, llegué a una sala rodeada de más celdas. Una de ellas estaba ocupada por un pobre diablo con la cabeza cubierta con un saco, otra víctima compartiendo mi triste destino. Junto a la puerta, una palanca resultaba tentadora a la vez que sospechosa. En efecto, un leve tirón bastó para desplegar una lanza que se detuvo a apenas un palmo del pecho del preso.

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El que da las tortas y el que las recibe

Of Orcs and Men es un videojuego ambicioso lanzado por un estudio modesto, un representante de un segmento en extinción en una industria cada vez más polarizada entre los grandes desarrolladores que lanzan grandes producciones en formato físico, y todos los demás, que se refugian en los pequeños juegos descargables. Los costes de desarrollo cada vez más altos lastran mucho, y la falta de fondos para hacer una buena promoción del juego lastra aún más. Y es que, al parecer, ni siquiera los revisores de algunas webs especializadas sabían que este videojuego existía, y que el juego “Styx” lanzado recientemente es en cierta forma su continuación.

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