No apartes el dedo del gatillo

En la época de las 2D, los matamarcianos eran la medida del poderío técnico de los videojuegos. Tenían que tener los mejores gráficos, montones de naves y disparos a la vez en la pantalla, movimientos rápidos y suaves, efectos visuales y explosiones espectaculares, y una banda sonora de infarto. Si hay que medirlo por esos parámetros, DonPachi en su versión para Saturn falla en casi todo. Los gráficos son coloridos pero tienen poca resolución. El sonido parece que llega del fondo de una lata oxidada (aunque hay que admitir los mensajes de ánimo que nos envía nuestro “instructor” tienen su gracia). Los tiempos de carga son eternos. El enemigo final del cuarto nivel, y otros momentos del juego, son un festival de ralentizaciones y luces parpadeantes que le dejan a uno los ojos haciendo chiribitas. Por lo que he leído, la versión de Playstation es mejor, pero no he tenido la oportunidad de probarla.

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