Dos Poderosas Razones

Qué tiempos aquellos, cuando cuatro píxeles bamboleantes eran suficiente reclamo para un juego. En Insects In Space, unos malvados insectos han arrasado la humanidad y sólo han sobrevivido unos pocos bebés. Así que depende de la Diosa de la Maternidad defender a esos últimos bebés. Por supuesto, es absolutamente natural que lo haga estando completamente desnuda. Quién sabe las necesidades de alimentación que podrían surgir por el camino.

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La belleza oculta

Dodonpachi: Resurrection y Deathsmiles son dos auténticas rarezas, dos juegos arcade que en estos tiempos de descargables y tiendas online han disfrutado de un lanzamiento físico. Lo han hecho de la mano de Rising Star, con quien tenemos numerosas deudas de gratitud por atreverse a traer a Occidente juegos así, destinados a segmentos minoritarios del mercado de los videojuegos.

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Welcome To Valkyr

Un pequeño detalle basta para dejar un recuerdo imborrable, cuando ese detalle es algo absolutamente nuevo. Para mí, el breve “Welcome to Valkyr” con que nos saluda este juego al empezar cada partida fue algo así. En su momento, sólo pude tener una copia pirata de este juego, y no creo que pudiera utilizarla más de diez veces antes de que dejara de funcionar, pero aquello bastó para dejarme el “Welcome to Valkyr” grabado a fuego. Tanto como para que cuando años después me propuse reconstruir mi colección de MSX, este fuera uno de los primeros juegos que traté de conseguir.

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Tokio arrasada (otra vez)

Sin and Punishment fue uno de los lanzamientos estrella de la consola virtual de Wii, y la primera prueba de que este servicio no consistía únicamente en volver a vendernos juegos que ya compramos en su momento y que alguno de nosotros puede que incluso conservemos guardados en alguna caja, sin utilizarlos porque somos demasiado perezosos para volver a instalar aquellas viejas máquinas. Con un lanzamiento muy restringido en su momento, sin duda Sin and Punishment es una de las joyas del catálogo de Nintendo 64. Y es que de una alianza entre Treasure y Nintendo como la que generó este juego es imposible que salga algo malo.

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En el filo de la navaja

Treasure tiene una habilidad especial para idear juegos de acción en los que una vuelta de tuerca a un detalle de la mecánica del juego, en apariencia insignificante, de repente trastoca todo y crea un juego completamente diferente. Bangai-O, una de las joyas del catálogo de mi querida Dreamcast, puede que no ocupe un lugar de honor en la memoria colectiva de los jugadores a la altura de otras creaciones de Treasure como Radiant Silvergun o Ikaruga, pero ilustra esta cualidad a la perfección.

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El Vuelo del Fénix

Mi hermano tiene siete años más que yo, y durante algún tiempo coincidimos en el mismo colegio, mientras yo estudiaba los primeros cursos de primaria y él los últimos de bachillerato. Como buen hermano mayor, todos los días al acabar las clases me llevaba a casa, cogiéndome firmemente del cogote para asegurarse de que no me escapaba corriendo. Pero como no todo puede ser disciplina y orden, frecuentemente hacíamos una parada en el camino para echar una partida a alguna recreativa.

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Parásitos intestinales

Comenzamos luchando a cielo abierto. Podemos rechazar fácilmente las primeras avanzadillas enemigas, pero repentinamente todo se oscurece, excepto unos ojos que brillan en la oscuridad. Cuando recobramos la visión, una pequeña multitud de unas cosas que parecen bacterias voladoras con ojos nos ataca, cubriendo la retirada de mamá bacteria, un bicho con tentáculos con pinchos que será familiar para los veteranos de la saga Salamander. La perseguimos a través de las entrañas de un bicho, esquivando dientes retráctiles y abatiendo naves enemigas que como nosotros no se sabe cómo han acabado aquí dentro, hasta que llegamos a una zona que a juzgar por las vellosidades de las paredes debe de ser los intestinos, donde al fin alcanzamos a mamá bacteria y empezamos la lucha contra nuestro enemigo final.

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