Deus Ex Machina

Deus Ex Machina es uno de los primeros casos de hype exacerbado de la industria de los videojuegos. Un seguimiento intensivo en las revistas de la época, algunas informaciones fragmentarias sobre la premisa del juego, tomar el control de una vida artificial que se rebela contra sus creadores, una carátula con un diseño magnífico, de lo mejor que tiene el juego… Tuvo todos los ingredientes, incluso el desenlace final con el desencanto de los compradores que no veían lo que les habían prometido, unas ventas bastante modestas y una piratería galopante que acabaron por convencer a su creador, Mel Croucher, de que era mejor dedicarse a otra cosa.

Deus Ex Machina es también uno de los primeros intentos declarados de crear “arte” a través de un videojuego. Aunque se podría debatir si logró hacerlo. Tiene sus cosas, como tratar de dirigir un espermatozoide hacia un óvulo mientras se escucha aquel grandioso tema musical, “I’m the fertilizer agent”, decididamente uno de los momentos más surrealistas de la historia de los videojuegos. Y pasar de esquivar los besos de las admiradoras en las primeras fases del juego a tratar de evitar que el colesterol nos cause un disgusto en las últimas puede causar cierta impresión, todo ello mientras la banda sonora nos pide en tono melancólico que imaginemos que la vida fuese un videojuego y que uno pudiese reiniciarlo para corregir errores pasados, un deseo que seguro que todos hemos tenido alguna vez. Y como juego no está mal, con esa estructura bastante novedosa a partir de minijuegos, que aun siendo algo aburridos está decididamente por encima de la media de la jugabilidad de la época. Aunque yo sigo sin entender el título. Que hay una “machina” por medio está claro, con eso no hay ninguna duda. Lo que no acabo de pillar es qué tiene que ver el juego con el significado habitual de “Deus Ex Machina”.

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Pues ahí se quedó este juego, un mito de su época, “el mejor juego que nunca jugaste” como sugiere Mel Croucher en su libro reciente… Hasta que llegó el fenómeno indie, Kickstarter y demás maravillas de nuestro mundo moderno, y Croucher decidió que era hora de despertar la máquina.

El primer resultado, una reedición del juego original para PC y Ouya, que la verdad no está mal. El diseño gráfico, sin grandes alardes, pega bastante bien con el juego, que además tiene el audio original, pero con buena calidad y sin las molestias de tener que cuidar la sincronización o buscarse un reproductor de casetes a estas alturas de la vida. Y los nostálgicos pueden jugar a la versión original de Spectrum que está incluida.

El segundo resultado, “Deus Ex Machina 2”, tiene que ser el peor juego que he jugado en años… Prácticamente una repetición del juego original, con nuevos minijuegos, sólo que aún más aburrido, con un apartado técnico penoso, y una banda sonora mediocre, muy por debajo del original, pese a uno de los principales reclamos del juego como es contar con la participación de Sir Cristopher Lee. Aunque escuchándolo recitar sus líneas con voz trémula, no puedo evitar pensar en Johnny Depp mirando con arrobo a Béla Lugosi en “Ed Wood”, el Peor Director de Todos los Tiempos. Eso sí, no se puede negar que Sir Lee ha aportado su pequeña contribución a la saga: al menos él pronuncia “Machina” correctamente.

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