Que no falten los zombis

Es posible que Resident Evil 3 sea el “patito feo” de la trilogía clásica en PS1, que en su momento no fuese un bombazo como RE1, que supuso la primera experiencia en este género para muchos jugadores, o que no tenga la legión de seguidores que por alguna razón siguen aclamando a RE2 como el mejor de la saga. Pero hay una cosa que sus diseñadores tenían muy clara, algo en lo que el juego se anticipó de una forma casi profética a la mayoría de los juegos, series o películas de zombis de la actualidad: un juego de zombis tiene que tener muchos zombis. No hace falta que sean muy listos o muy rápidos, pero que sean muchos, porque hay pocas cosas que resulten tan satisfactorias en un videojuego como acabar con una horda de cadáveres vivientes que, pase lo que pase y hagamos lo que hagamos, va a seguir avanzando arrastrando los pies hacia nosotros.

Ya desde la cinemática y la escena inicial, con Jill arrinconada por un grupo de zombis, el juego deja muy clara esta intención. Según vamos avanzando, el juego nos va lanzando una andanada de zombis tras otra, para que podamos acribillarlos con nuestra escopeta, electrocutarlos, achicharrarlos con vapor, reventarlos con bidones explosivos, o simplemente acabar con ellos uno a uno con nuestra fiel pistola. Además el juego es lo bastante generoso con los suministros para que por lo general parezcamos un arsenal ambulante y podamos acabar con nuestros enemigos de la forma que prefiramos sin muchas preocupaciones por quedarnos sin munición. Está claro que el tamaño de los grupos de enemigos está limitado por la potencia de PS1, aunque si lo ponemos en el contexto de su época el juego es un espectáculo técnico por el número de personajes que pone a la vez en la pantalla, el acabado y la variedad de los modelos, y los efectos en los desmembramientos.

Otro aspecto en el que RE3 sigue plenamente vigente, como si se inspirase en las series de TV de la actualidad, es la indumentaria de la protagonista. Enfrentado a muertos vivientes que básicamente atacan con uñas y dientes, imagino que cualquiera pensaría en buscarse una buena armadura, o al menos un mono de trabajo de tela gruesa. La ropa de los personajes de RE1 y 2 tiene un pase, porque al fin y al cabo van con su uniforme reglamentario y sin saber dónde se están metiendo. Pero habiéndoselas visto con una buena dosis de zombis mordedores y arañadores en RE1, y sabiendo que tiene que atravesar una ciudad infestada de ellos, ¿de verdad que Jill no tenía nada mejor que ponerse que una camiseta sin hombros y unos pantalones cortos?

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